¡TACHÍN, TACHÓN!
Otra vez estoy aquí
con mis versos y canciones,
y ahora quiero compartir
uno que decía así
y habla de los corazones:
Va a comenzar la función,
¡tachín, tachón!,
y aparece en el final del corazón,
¡tachín, tachón!,
esa verdad infinita
que no puede la razón
encontrar alguna forma de poner,
¡tachín, tachón!,
... que no puede la razón...
encontrarle alguna forma
de ponerle algún tachón,
el principio de la vida
que sin finalización
aparece justamente
al final del corazón.
Este tachín, este tachón...
Este tachón, este tachín,
me lo inspiró Tamariz
con su ingenio y su ilusión.
¡Cuánta magia y qué magín
con su arte supo brindar!
¡Y al decir "tachón, tachín,"
os digo "¡Chan-tatachán!".
Jesús María Bustelo Acevedo
No hay comentarios:
Publicar un comentario